martes, 20 de enero de 2026

María, Signo profético en el anuncio Mesiánico

 






La primera pareja humana es 

seducida por el mal


El libro del Génesis comienza con el relato de la creación e inmediatamente llega al origen del pecado dentro de la humanidad; la primera pareja humana, Eva y Adán, caen en la desobediencia y pierden la gracia de Dios, luego se esconde porque tienen pena, vergüenza de Dios (cf. Gn 3,10).
















El Antiguo Testamento camino de
 recuperación de la gracia

 Judit quien liberó al pueblo de Israel sometido al asedio por Holofernes y ya a punto de perecer de hambre, cortándole la cabeza al capitán enemigo. (Jt 13,6-7). El pueblo de Jerusalén la aclama con las mismas palabras que Isabel bendice a María: Ozías dijo a Judit: «¡Bendita seas, hija del Dios Altísimo más que todas las mujeres de la tierra! Y bendito sea Dios, el Señor, Creador del cielo y de la tierra, que te ha guiado para cortar la cabeza del jefe de nuestros enemigos. (Jt 13,18).













Fidelidad y maternidad espiritual

Desde Sión, la Hermosa sin par, Dios resplandece, (Sal 50,2) aquí percibimos el sentido de María, la toda santa, la toda hermosa, cuando el ángel Gabriel la llama “llena de gracia”. Estas figuras forman parte de lo femenino que recupera la presencia de Dios. Pero de Sión se ha de decir: «Todos han nacido en ella», y quien la funda es el propio Altísimo. (Sal 87,5).















Virgen profetizada

He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel. (Is 7,14).

La señal de que ha llegado el Mesías y de que se va a restablecer la gracia perdida en Adán y Eva por causa de la Serpiente Antigua.







María es la más perfecta hija de Sión, la mejor de todas las hijas de Israel, por eso el ángel la llama “llena de gracia”, llena de Dios, la que escucha a Dios y le obedece...












No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios y preguntas:

Dogmas Marianos

  Los Dogmas Marianos Maternidad Divina “¿Cómo así viene a visitarme  la Madre de mi Señor?”. Lc 1 43 Entre las innumerables lecciones otorg...